Cómo acabar con el estrés en un aeropuerto - Rescue
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  • Cómo acabar con el estrés en un aeropuerto

Richard Curtis nos enseñó en “Love Actually” (2003) que el amor está en los aeropuertos. ¿O acaso existe mayor felicidad que la que experimentamos cuando, al llegar de un viaje, nos topamos con la sonrisa –que tan bien conocemos- de ese alguien que ha venido a recogernos? Todos hemos sido increíblemente felices recibiendo entre abrazos y besos en el aeropuerto a esa pareja, amigo o familiar al que llevábamos tiempo sin ver. Sin embargo, también existe la cara B de los aeropuertos, esa versión sin edulcorantes y más amarga que el director inglés evitó mostrarnos en la película.

Hablamos de cancelaciones, de esperas interminables tras la mesa de facturación, de sudores fríos frente a la cinta de maletas, de colas interminables hasta para comprar un café, de peleas por conseguir un enchufe y de maratones improvisadas para llegar a la puerta de embarque. Esa versión gris de los aeropuertos también nos suena, ¿verdad? Porque no hay viaje que se precie que no arranque con una improvisada carrera de obstáculos en un aeropuerto; porque todos nos hemos sentido un poco Tom Hanks en “La Terminal” al enterarnos de que nuestro avión despegaría con un retraso de unas 5 horas…, con suerte.

Y es que, si bien aquello de “si algo puede salir mal, saldrá mal” es aplicable a muchos ámbitos de nuestra vida, cuando estás en un aeropuerto parece que se multiplican las posibilidades de que la frase se cumpla. ¿Cómo sobrellevar de la mejor manera las largas esperas? ¿Cómo relajarnos en un ambiente tan predispuesto a acelerarnos las pulsaciones? ¿Cómo convertir la pérdida de tiempo en un tiempo aprovechable?

Cuando los mejores entretenimientos los encontramos en un aeropuerto

Leer, pasear, ver una película, relajarse o descansar son cosas que podemos hacer para entretenernos mientras esperamos en un aeropuerto. O también acariciar a un adorable cerdito, disfrutar de un agradable baño en la piscina o en un jacuzzi, relajarnos mientras nos dan un masaje con realidad virtual o ver una película sentados en cómodas butacas de cine. Esto es impensable, pensarás. Claro que todo dependerá del aeropuerto en el que te encuentres.

aeropuerto de schihpol
Aeropuerto de Schiphol (fuente:Pinterest)

Leer parece una buena manera de aprovechar el tiempo que “perdemos” en el aeropuerto. En el de Schiphol (Amsterdam, Holanda), por ejemplo, se toman muy en serio lo de sacar beneficio del tiempo de espera cultivando la mente. ¿Sabías que el espacio cuenta con una enorme biblioteca entre cuyos libros, tanto en papel como en formato electrónico, puede perderse cualquier viajero?

¿Y qué te parecería poder marcarte un cine durante la larga escala de un viaje? ¿O incluso disfrutar de un agradable baño en la piscina o en el jacuzzi de un ‘rooftop’? Suena celestial, sólo nos hace falta estar en el que está considerado el mejor aeropuerto del mundo: Changi, en Singapur. Las instalaciones cuentan con todo esto e incluso con un jardín de mariposas o uno de cactus. Vamos, quien se aburre aquí es porque quiere. Claro que si hablamos de rarezas, hablamos del aeropuerto de San Francisco y de su particular estrella: Lilou, una cerdita que se pasea por los pasillos de las instalaciones con la intención de entretener a los viajeros. Se trata de una iniciativa de la unidad anti-estrés del propio aeropuerto, impulsada con el propósito de despertar la simpatía de los niños, que olvidan las tediosas esperas por un momento, y de los no tan niños, a quienes la sola presencia de este adorable animalito –con cuenta propia de Instagram, por cierto- consigue relajar.

Aeropuerto de Changi

Y a la hora de relajarse, nada como toparse con el auténtico oasis que supone el Aeropuerto Internacional Hamad de Doha, en Qatar. Reservado sólo para los miembros VIP, este emplazamiento qatarí cuida de los pasajeros como nadie: spa, piscina climatizada e incluso exposiciones de arte en las que el viajero puede ver obras de distintos artistas internacionales.

Algo similar encontramos en Dubái, equipado con un jardín zen con cascada horizontal, un hotel entre terminales o incluso un mercado en el que comprar las joyas más exclusivas. Sin olvidarnos el spa, con servicio de masajes que incluyen experiencias de realidad virtual. Suena celestial, ¿no crees?

Aeropuerto Internacional Hamad de Doha (Fuente: revistagranhotel.com)
Aeropuerto Internacional Hamad de Doha

Para placeres más mundanos, como disfrutar de una buena cerveza, por ejemplo, nada como encontrarse en el aeropuerto de Múnich, en Alemania. El lugar cuenta con una fábrica de cerveza en la que podemos gozar de una excelente cata. Pero no sólo hay divertimentos para los mayores, los niños también tienen su espacio y pueden pasárselo en grande jugando a una partida de mini golf o saltando en el parque al aire libre con el que cuenta el aeropuerto.

También podemos dedicar nuestro tiempo a liberar el estrés en salas de meditación o de yoga, cada vez más presentes en los aeropuertos -en el de San Francisco o en el de Hyderabad, India, por ejemplo-. Los paseos también nos ayudan a relajarnos y, además, podemos toparnos con curiosidades como el esqueleto gigante de un dinosaurio, en el aeropuerto internacional de Atlanta, o con el mirador desde el que más cerca se ven los aviones –tan sólo a 300 metros-, en Nagoya, Japón.

La clave está en la actitud

Leer, ver una película, pasear, relajarse… Son cosas que podemos hacer para aprovechar las esperas en los aeropuertos o para sobrellevar el estrés que nos generan. Y aunque si bien es cierto que hay aeropuertos que nos ponen las cosas más fáciles, tal y como hemos visto, la verdad es que la clave se encuentra en intentar dar la vuelta al pensamiento “¡qué pérdida de tiempo!” empleando toda nuestra energía en pensar cuál es la mejor manera de aprovecharlo.

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