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  • Cómo adaptarse al cambio

09 noviembre, 2016 - Salud y Bienestar

Adaptación al cambio

Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña.

Heráclito

¿Estás de acuerdo con el pensador griego Heráclito? ¿Crees que todo cambia, incluso tú? Lo que sí sabemos es que el cambio no es algo que sólo preocupara a los pensadores de la antigua Grecia, sino que es un asunto que sigue generando dudas sobre cómo ser afrontado.

En general, cualquier cambio produce incertidumbre porque implica una modificación en las circunstancias de nuestro entorno, a las que estamos acostumbrados. La incertidumbre genera cierto temor, al menos al principio, hasta que volvemos a tener bajo control sobre la nueva situación. Lo que conocemos nos tranquiliza, pero lo que se desconoce, inicialmente resulta amenazante porque puede ser potencialmente negativo, al menos hasta que se demuestre lo contrario.

Todo cambio nos obliga a adaptarnos a las nuevas condiciones del entorno. Ese temor puede aumentar si, además, el cambio se siente como algo negativo, pues habrá que prepararse para seguir adelante en circunstancias se antojan peores a las precedentes, lo cual supone un coste adicional para la persona: emocional, físico, en calidad de vida, bienestar y seguridad… Incluso aquellos cambios que consideremos que puedan ser beneficiosos, y aunque los deseamos. Todos, sin excepción suelen generar cierto desasosiego porque siempre existe el factor de “riesgo” ante la decisión de dejar algo conocido por algo nuevo, e incertidumbre ante el resultado.

Adaptarse a un cambio buscado o no, siempre nos costará un esfuerzo, que podrá ser mayor o menor, dependiendo de diversos factores como:

  • Las circunstancias externas a la persona.
  • Los recursos de que dispongamos para afrontarlo.
  • Los apoyos que ayuden en el proceso de adaptación.

No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio.

Charles Darwin

Entonces, ¿cómo podemos actuar? ¿Es posible afrontarlo teniendo cierto control sobre los cambios?

Afrontar en lugar de evitar

Porque si evitamos el cambio le estamos dando la espalda al problema, mirando a otro lado como si fuera a desaparecer, pero en la mayoría de las ocasiones los problemas no se resuelven solos y no siempre hay otras personas alrededor que puedan ayudarnos a solucionarlos, por lo que lo mejor es esforzarse por abordarlos uno mismo.

Y es que afrontar el cambio consiste en mirar al problema de frente, buscando soluciones. Esto se puede hacer de forma más o menos racional y planificada y con más o menos garantías de éxito, según cada persona y en función de si se utiliza métodos de toma de decisiones estructurados, porque como veremos más adelante en este artículo, es posible entrenarnos en la “cultura” del cambio.

Ser realista y positivo

Según los psicólogos, también es de gran ayuda adoptar una actitud realista y positiva, entendiendo el cambio como parte de la vida y no como un obstáculo insalvable, en vez de repetirnos a nosotros mismos ideas negativas y anticipaciones catastrofistas que nos impedirán analizar adecuadamente la situación y reaccionar ante ella del modo más beneficioso.

Para el psicólogo  Guillermo Leone, docente del Centro Gestáltico San Isidro, CGSI, en Buenos Aires, Argentina, perder el miedo al cambio es un modo de apostar en pro de la felicidad, algo que no es fácil, pero sin embargo es posible.

Porque aceptar y enfrentarse a los cambios y sus circunstancias nos permite disfrutar de los logros y consecuencias positivas que se deriven de ellos, mientras que evitarlos nos convertirá en objeto de esos cambios. Desde que somos pequeños, nos vamos exponiendo a situaciones que requieren estrategias de afrontamiento para salir hacia delante (un nuevo curos, nuevos amigos…) Por lo tanto vamos aprendiendo, pero si eludimos el cambio, nunca aprenderemos nada y siempre nos veremos superados por los problemas, las decisiones a tomar y las responsabilidades a asumir.

Lo normal es que ante la incertidumbre de un cambio anticipemos los resultados, pero muchas de esas presuposiciones son erróneas y, cuando se fundamentan en nuestros miedos, nos pueden bloquear, dejándonos anclados en lo que ya conocemos a expensas del vaivén de las circunstancias.

Pensemos aquí en el cambio como oportunidad que nos permite evolucionar, nos permite dejar atrás. Mutar, limpiar, ordenar. Así ante cada cambio, con esta actitud, podremos considerar esa situación como un progreso, como un crecimiento.

Por supuesto, hay cambios buenos, neutros y malos y sus consecuencias son diferentes en cada caso. ¿Podemos seguir unas pautas que nos ayuden a afrontarlo?

  • Esto significa que ha ocurrido, y por lo tanto pensar que las cosas deberían ser diferentes no es atender al orden natural de lo ya ocurrido.
  • Piensa y medita. Dedicar tiempo a relajarte y a pensar objetivamente sobre el cambio. Casi con toda seguridad nos proporcionará una mirada más clara.
  • Ejercitar la flexibilidad en el día a día de manera proactiva y constante.

Flexibilidad

Es precisamente la flexibilidad una herramienta que permite la adaptación al cambio. Dejemos que surjan las cosas, incluso es más divertido en ocasiones.

Pueden haber aspectos inamovibles en nosotros, como nuestros valores, pero otros serán menos importantes. Valorarlos será todo un arte y un bonito reto. Todo lo que no tenga relación con ello, será accesorio, según tu escala de valores.

Precisamente esta flexibilidad nos permite en ocasiones dejar de luchar en las diferentes situaciones, manteniendo además lo que valoramos. Finalmente el saber adaptarnos nos hará personas más evolucionadas, más maduras y más completas. Como dijo Stephen Hawking, seremos más inteligentes.

La inteligencia es la habilidad para adaptarse al cambio.

Stephen Hawking

Como conclusión, podemos decir que para crecer como personas y ser más felices hemos de abrazar y aprovechar los cambios de rumbo, a veces bruscos, que surgen en nuestra vida. Temerlos es contraproducente y paralizante. Evitarlos es imposible. Hay que perder nuestros miedos, descubriendo nuestras capacidades y aprendiendo que en la mayoría de ocasiones aquello que temíamos no se cumple. Incluso podríamos decir que el cambio no sólo tiene una parte positiva, sino que sería conveniente buscarlo activamente para “agitarnos”, y así seguir creciendo internamente.

Uno no debe adaptarse al cambio, sino crearlo.

Jorge González Moore


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