Ejercicios para relajarnos y aliviar tensiones - Rescue
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  • Ejercicios para relajarnos y aliviar tensiones

Algo que sale mal en el trabajo, una discusión con tu pareja, un malentendido con un amigo o incluso una tontería como derramarte el café encima o quedarte sin agua caliente pueden hacer que se desencadene dentro de ti todo un torbellino de ira. Todos tenemos momentos de furia y nos sentimos irascibles ante determinadas situaciones, sintiéndonos incapaces de controlar el odio. Esto último, sin embargo, no es del todo cierto; existen fórmulas para gestionarlo. Porque como bien dijo Séneca, el filósofo romano, “la ira es como un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena que en cualquier otra cosa sobre el que se vierte”.

Y lo mismo ocurre con los nervios, con la ansiedad, con el estrés. El estrés, una de las peores enfermedades de nuestro tiempo y responsable de problemas digestivos, ataques de ansiedad y debilitación de nuestras defensas, entre otros males. ¿Qué hacer para enfrentarnos con éxito a situaciones que nos generan estrés? ¿Cómo aliviar las tensiones acumuladas durante el día? ¿Cuál es la mejor manera de alcanzar la serenidad y el bienestar de manera sencilla? Respirar adecuadamente, realizar estiramientos y aprender a desterrar la negatividad de nuestra mente son algunos de los ejercicios que podemos practicar para gestionar con éxito los momentos de estrés y aquello en lo que derivan.

aliviarestres1Saca de tu mente los pensamientos negativos: “Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”, dijo Buda. Y muy acertadamente, pues nuestra manera de pensar es capaz de influir sobremanera tanto en cómo nos sentimos como en cómo actuamos. Y aunque todos pensamos de manera negativa de vez en cuando, es recomendable no recrearse en pensamientos negativos que acaben desencadenando a su vez emociones negativas. Decirlo es fácil, pensarás; hacerlo, no tanto. ¡Te equivocas! Toma nota de alguno de estos trucos para desterrar la negatividad de tu cabeza y ganar en serenidad y bienestar.

Pon en práctica el siguiente ejercicio: Lo primero y más importante es saber detectar cuáles de nuestros pensamientos son negativos, ya que sólo así podremos eliminarlos. A partir de aquí, pasaremos esta idea negativa por dos filtros, el primero de ellos lo llamaremos de evidencia. Pregúntate si es cierto aquello que estás pensando, si tiene algún tipo de evidencia. Por ejemplo: “Justo cuando yo llego a la parada se va el autobús”. Resulta absurdo pensar que el chófer está esperando en la esquina para verte venir y entonces arrancar, no hay evidencia empírica ninguna. Así, relativízalo y piensa que a veces llegas a tiempo y otras no. El siguiente filtro es el de gravedad: ¿es tan grave como lo siento ahora mismo?, ¿estoy magnificando las consecuencias?, ¿podría ser más preocupante el asunto? Haz la prueba y aprende a relativizar los pensamientos para restarle la negatividad, ¡es cuestión de práctica!

aliviartensiones2Respira con el abdomen: Hablar de respiración diafragmática es hablar de una respiración más completa, ya que permite que nuestros pulmones se llenen totalmente de aire. ¿Cómo saber si lo hacemos correctamente? Hay una manera muy sencilla de comprobarlo: Coloca una mano sobre tu pecho y otra sobre tu abdomen; coge aire por la nariz y expúlsalo por la boca. ¿Qué mano se te ha levantado? Si tu respuesta es la situada en el pecho, debes saber que tu respiración está siendo incompleta. ¿Cómo solucionarlo?

Pon en práctica este ejercicio: Toma aire de manera lenta y profunda por la nariz mientras cuentas hasta tres. Deberías sentir que tus pulmones se llenan pero que es tu abdomen el que sale hacia fuera y no tu pecho el que se levanta; al soltar el aire, también muy lentamente, debes ver el abdomen metiéndose hacia dentro. Repite varias veces hasta que la respiración diafragmática te salga con naturalidad.

 

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Masajea tu cabeza: La denominada cefalea tensional es uno de los males que más afecta a la población actualmente, probablemente porque la causan las tensiones y el estrés a los que nos sometemos a diario; las obligaciones y preocupaciones que conlleva nuestra agitada rutina hacen que tanto nuestro cuello como cuero cabelludo queden en tensión, contrayéndose en respuesta al estrés. Esto se traduce en un dolor físico que, sin embargo, puede aliviarse sin necesidad de recurrir a medicación. ¿Cómo? Con un simple masaje focalizado en determinados puntos de presión que consiga regular la circulación sanguínea y acabe relajando los músculos.

Pon en práctica el siguiente ejercicio: El primer paso consiste en llevar nuestros pulgares hacia el espacio en el que la nariz se une a la frente, justo por encima del lagrimal del ojo, ejerciendo una presión suave durante unos diez segundos. Seguidamente, pellizcaremos suavemente la piel que hay debajo de las cejas para estimular la circulación, también durante unos diez segundos. El último paso llevará nuestros dedos hacia las sienes, que masajearemos con movimientos lentos y circulares durante medio minuto; puedes repetir el proceso un par de veces hasta sentir que la tensión se ha aliviado.

aliviartensiones4Relaja el cuello con estiramientos: Una mala postura mientras dormimos, un periodo prolongado frente al ordenador durante nuestra jornada laboral o simplemente el estrés de nuestra rutina pueden acabar cebándose con una parte en concreto de nuestro cuerpo: las cervicales. Esta tensión en el cuello acaba derivando con frecuencia en fuertes dolores de cabeza y/o en problemas en la columna. El calor y unos sencillos estiramientos, sin embargo, pueden ser nuestros más preciados aliados:

Pon en práctica el siguiente ejercicio: Comienza estirando el cuello de derecha a izquierda, llevando tu cabeza hacia un lado mientras inhalas y manteniendo la posición durante unos segundos; puedes ayudarte ejerciendo una suave presión con las manos, siempre sin forzar. Repite el proceso unas cuantas veces antes de comenzar a estirar el cuello de delante hacia atrás. Este segundo paso consiste en llevar el mentón al pecho, manteniendo el estiramiento durante cuatro o cinco respiraciones. Por último, pero no por ello menos importante, estira un brazo hacia adelante y otro hacia atrás y comienza a balancearlos hasta que sientas como el cuello y los hombros se relajan.

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