Estrategias para eliminar el sentimiento de culpa y el auto-reproche - Rescue
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  • Estrategias para eliminar el sentimiento de culpa y el auto-reproche

Julio tiene 35 años* y hace algo más de 10 que se casó con quien creía que era el amor de su vida, su novia desde la adolescencia. Un amor de juventud que culminó en matrimonio (sin hijos). Hace 2 años que, después de algunas crisis de pareja y de que Julio se enamorara perdidamente de otra persona, decidieron poner fin a su matrimonio. Ese estado de soltería permitió que Julio pudiera vivir todo lo que necesitaba vivir. Según él, recuperar lo que no había hecho en la etapa de su juventud y poder experimentar ese período de “rebeldía y un poco de desmadre” que le quedaba pendiente. Ahora, una vez pasada esa etapa de pseudoadolescencia, Julio vuelve a asentar la cabeza y, en la intentona de volver a tener pareja (tras unas cuantas experiencias que le salieron rana), se da cuenta de que hay algo que no deja de atormentarle: “He perdido a la mujer de mi vida por mi mal hacer, qué estúpido fui, cómo fui capaz de hacerle tanto daño, de portarme tan mal con ella con lo buena que fue conmigo”. Está claro, lo que está destruyendo a Julio no es la idea de no poder recuperar a su ex, sino la culpa.

¿De dónde viene el sentimiento de culpa?

Habitualmente la culpa y el autoreproche nacen por dos situaciones:

1) Como fruto de algo que hice que no debería haber hecho

2) Como fruto de algo que debería haber hecho que no hice

En general, la culpa nace cuando consideramos que hemos cometido una acción indebida.

En su justa medida, la culpa es un sentimiento saludable, pues hace que nos comportemos dentro de los límites establecidos por nuestro entorno, y por tanto nos permite adaptarnos y vivir en sociedad. Nos confiere responsabilidad y la capacidad de valorar el efecto de nuestras acciones, lo que está bien y lo que está mal, la autocrítica.

Aunque sabemos cómo se produce el sentimiento de culpa en las personas, qué es concretamente lo que nos hace sentir culpables (o no) es algo subjetivo, particular, dependerá de los valores y creencias de cada persona y de las influencias recibidas del contexto (factores sociales y familiares, normas explícitas e implícitas, etc.).

En nuestra sociedad, la tradición judeocristiana ha tenido una influencia directa en cómo solemos vivir la culpa. Los sacerdotes han tenido un papel clave como facilitadores de la expiación de la culpa de aquellos que caían en obras pecaminosas y necesitaban recuperar el equilibrio a través del perdón para poder vivir en paz. Para ello, los religiosos infundían (e infunden) acciones que transformaran el sentimiento etéreo de culpa en algo de lo que hacerse cargo a través de la penitencia.

¿Qué hacemos cuando nos sentimos culpables? En primer lugar, intentamos enmendar la situación, ponemos en marcha acciones/comportamientos que pretenden mejorar la situación problemática en la que nos encontramos, por ejemplo, pidiendo disculpas (de ahí la palabra).

Cuando el sentimiento de culpa nos desborda, hay una conducta que destaca para poder transitar ese sentimiento, y es la negación del placer. El objetivo de esa represión no es otro que el intento de calmar mediante el propio sufrimiento ese remordimiento. Nos auto-condenamos, nos sentenciamos una pena que nos permite expiar la culpa para poder recobrar la paz con nosotros mismos.Pero cuidado, no siempre nos ponemos la condena justa para el error que hemos cometido.

Hay personas que deciden no perdonarse nunca algunos errores del pasado, flaquezas que forman parte del ser humano; desestiman cualquier ápice de compasión por uno mismo. Algo sorprendente, porque son ese tipo de errores que cuando les ejemplificas con alguien externo una situación similar, expresan sentimientos de bondad y piedad, pero para ellos/as mismos/as no hay perdón posible. Una decisión flagrante que lleva a un estado de profunda tristeza y reproche, que si no se pone remedio te va destruyendo poco a poco. Un exceso de culpa puede llevar al desarrollo de una depresión.

Pero deshacerse del sentimiento de culpa es posible, y para ello es necesario ocuparse de la situación que nos produce ese remordimiento. La responsabilidad implica hacerse cargo, así que para poder calmar la culpa es necesario pasar a la acción y rectificar aquello por lo que nos sentimos mal.

¿Cómo nos deshacemos del sentimiento de culpa?

En primer lugar, una de las estrategias básicas para eliminar el sentimiento de culpa es expresar nuestro arrepentimiento por aquello que hicimos o no hicimos. Si la culpa nace como resultado de la interacción con alguien y tenemos opción de comunicarnos con esa persona, ve, explícale lo que sientes y hazle muestra de tu arrepentimiento sincero.

Hay ocasiones en las que no se puede acceder a esa persona y hablar con ella (o es mejor no hacerlo). En ese caso coge papel y boli y escribe de tu puño y letra, todo aquello por lo que te sientes culpable. Una vez hayas escrito todo, deshazte de ello, rómpelo o préndele fuego. Si sigues sintiendo culpa, debes hacer algo productivo con ella: un voluntariado o una donación que ayude a los desfavorecidos, de una intensidad o valor semejante a la magnitud de tu sentimiento de culpa. Te sentará bien y te desharás de la culpa transformándola en algo positivo y provechoso para los demás.

Por otro lado, a veces la culpa se vive como una obsesión, un pensamiento repetitivo, ese auto-reproche que adquirimos como diálogo interno y que nos va mermando. Si es eso lo que te pasa, tómate 15 minutos cada día y concentra ahí todos esos pensamientos que te atormentan durante el día. Esfuérzate en evocar bien la culpa en ese lapso de tiempo porque así pasarás de la culpa a la responsabilidad, y darás una salida controlada a esos pensamientos que ahora invaden tu día.

Como ves, son varias las estrategias que pueden hacerse servir para deshacerse de la culpa en función de cómo esta sea vivida y de la situación en la que se encuentra la persona. Hay veces que el sentimiento de culpa es tan grande que paraliza, siendo de lo más limitante para la persona. Si es tu caso, quizás debas plantearte que un profesional de la psicología te acompañe para poder ser capaz de vivir la culpa de manera adaptativa.

Lda. Lorena Fuentes

UntitledLicenciada en Psicología, habilitada para el ejercicio de la Psicología Sanitaria, es especialista en Terapia Breve Estratégica, Coaching Estratégico y Análisis y Conducción de Grupos. En su labor profesional realiza varias actividades, como son: psicoterapia, actividades grupales para la promoción de la salud emocional y el crecimiento personal, coaching… Le encanta escribir y disfruta enormemente con su trabajo, para ella es un placer acercar la psicología a las personas y ayudar a potenciar su felicidad y bienestar. Piensa que “tod@s tenemos recursos para sortear las dificultades que se presentan en la vida, aunque a veces necesitamos a alguien que nos muestre cómo utilizarlos”
Datos de contacto:

lorenafuentes@copc.cat
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634 404 961

*Los datos personales referidos no son reales

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