¿Miedo a hacer el ridículo? Te contamos cómo acabar con él - Rescue
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  • ¿Miedo a hacer el ridículo? Te contamos cómo acabar con él

03 julio, 2019 - Psicología

Portrait of confident senior woman standing on rural meadow at sunset

Seguramente, a lo largo de tu vida has sentido en algún momento que el miedo te paralizaba o te impedía hacer algo. La mayoría de las personas son capaces de hacer frente a este tipo de sensaciones y evitar que monopolicen sus acciones, pero para otras, puede llegar a suponer un verdadero problema.

Llevado al extremo, el miedo a hacer el ridículo se conoce como ‘ansiedad anticipatoria’ y, básicamente, consiste en intuir constantemente un futuro con dolor o estrés.

En Rescue sabemos que, una vida sin este tipo de miedos es una vida más feliz y completa, en la que nosotros mismos tomamos las riendas. Aún así, cuando el miedo nos paraliza y no podemos manejar las situaciones, lo mejor siempre es acudir a un profesional que pueda orientarnos. Aunque también podemos seguir una serie de trucos prácticos para evitar que el miedo se apodere de nuestras vidas. ¡Te los contamos!

¿Qué es el miedo al ridículo?

Básicamente, dicen los expertos, el miedo al ridículo se produce ante situaciones de rechazo y de creer no estar a la altura, y puede llegar a convertirse en un auténtico problema cuando nos impide hacer aquello que queremos hacer. Estas son algunas de sus características:

  • Surge de creencias irracionales. En la mayoría de casos, se trata de ideas como: ‘tengo que caerle bien a todo el mundo’, ‘tengo que hacerlo todo perfecto en el trabajo o en mis estudios’, ‘si alguien me rechaza no podré superarlo’, etc. Es decir, ideas completamente sin sentido que, a pesar de ser claramente identificables desde un punto de vista racional, a veces son capaces de controlar nuestros pensamientos y nuestras acciones.
  • Se fundamenta en distorsiones cognitivas. O lo que es lo mismo, en pensar constantemente que los demás están hablando mal de ti o en imaginar cómo reaccionarían si tuvieras un ataque de pánico enfrente suyo llegados al caso de no poder hacer frente a una situación.
  • Se manifiesta con pensamientos obsesivos u otras muestras físicas como sudores fríos, temblores o tartamudeo ante situaciones que nos provocan inseguridad.

¿Cómo hacer frente al miedo al ridículo?

  1. Cultiva pensamientos positivos. Parece una tontería, pero no lo es. De hecho, en terapias psicológicas como la rama cognitivo-conductual, se enseña a los pacientes a ‘reprogramar’ su cerebro para huir de pensamientos obsesivos o negativos que les impiden avanzar en sus vidas. En este sentido, cultivar los pensamientos positivos (a través de ejercicios como el ‘journaling’ o las afirmaciones) puede resultar de enorme valor a la hora de hacer frente al miedo al ridículo.
  1. Enfréntate y exponte a tus miedos. La mejor manera de superar un problema es afrontándolo. Desde las pequeñas cosas de tu día a día, un pequeño paso puede ayudarte a llegar a la raíz del problema. Por ejemplo, si siempre has querido apuntarte a una clase de baile, pero no lo has hecho por temor al qué dirán, solo tienes que probar a enfrentarte a una sesión de prueba. De esta forma descubrirás que la mayoría de tus miedos carecen de sentido y eso te ayudará a tomar las riendas en situaciones un poco más complicadas.
  1. Una de las acciones más importantes a la hora de tratar este tipo de comportamientos es la auto-reflexión. Con esto nos referimos a buscar, dentro de uno mismo, el por qué de todos esos miedos. Al conocerlo nos será mucho más fácil ‘reprogramar’ nuestro cerebro para enseñarle que somos capaces de hacer todo lo que nos propongamos hacer.
  1. Cultiva la autoestima. Ya sea haciendo cosas que te hagan sentir bien contigo mismo, como informándote al respecto (en este blog tenemos varios artículos dedicados al refuerzo de la autoestima) o buscando la ayuda de un profesional para conseguirlo. Lo más importante a la hora de acabar con el miedo al ridículo es empezar a creer en uno mismo, en que eres tú quien controla tus decisiones, tus actos y, en general, tu vida. ¡Mucho ánimo!

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