Mindfulness: por qué 10 minutos al día pueden cambiarte la vida - Rescue
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  • Mindfulness: por qué 10 minutos al día pueden cambiarte la vida

guia para practicar mindfulness

Cuando pensamos en llevar una vida más sana, a menudo pensamos en hacer más ejercicio o comer mejor, pero nos olvidamos de algo tan importante como la salud de nuestra conciencia o nuestro bienestar emocional.

Si te gusta estar al tanto de las últimas tendencias, seguramente haya oído hablar ya del mindfulness, una filosofía de vida basada en la meditación que está ganando muchos adeptos en todo el mundo.

La pregunta que debemos hacernos es: nuestro cuerpo está presente pero ¿lo está también nuestra mente?

¿Qué es el mindfulness?

Para entender qué es el mindfulness, es importante primero centrarnos en la meditación, una práctica que busca alcanzar un estado de atención centralizada solo en un pensamiento o un sentimiento.

A partir de aquí, el mindfulness es un estilo de vida que busca conseguir ‘atención plena’, una práctica que invita a tomar conciencia de todas las facetas de nuestra experiencia en el momento presente: cómo nos movemos, cómo nos sentimos –no solo física sino también emocionalmente-, cómo reaccionamos ante los acontecimientos de nuestro día a día…

Básicamente, lo que se busca con su práctica es aprender a dominar nuestras reacciones, es decir, ser capaces de generar una respuesta consciente a lo que nos ocurre, en lugar de una reacción descontrolada ante un hecho.

Ilustrarlo es muy sencilo: ¿tienes la sensación a veces de que realizas las cosas sin darte cuenta? Has terminado de cenar en un periquete porque estabas poniendo toda tu atención en la televisión, has llegado al trabajo movido por la inercia y casi no puedes recordar cómo lo has hecho….

Aprender a estar en el aquí y en el ahora y entrenar a nuestro cerebro para que sea consciente del presente, sin juzgarlo, es la misión de quienes practican el mindfulness.

¿Cuáles son los beneficios del mindfulness?

  1. Reduce el estrés

La revista ‘Health psichology’ publicó un edtudio, ya en 2013, que indicaba que la práctica de esta filosofía está vinculada con la disminución de los niveles de cortisol, la hormona encargada de hacernos sentir estresados.

  1. Nos ayuda a procesar nuestras emociones

A través del control de los ritmos alfa corticales (que son los encargados de decirle a nuestro cerebro a qué sentidos hacerles caso), con la meditación somos capaces de controlar mejor cómo procesamos nuestras emociones.

  1. Nos ayuda a dormir mejor

A menos estrés… mejor calidad de sueño. Un estudio de la Universidad de Utah señalaba: “el mindfulness se asocia con una menor activación en la hora de acostarse , lo que podría tener beneficios para la calidad del sueño y la futura capacidad de manejar el estrés”.

Guía para iniciarse en el mindfulness

Si has llegado hasta aquí y te apetece ponerlo en marcha, debes tener en cuenta que la práctica del mindfulness requiere paciencia, práctica y tiempo. A continuación te damos una serie de tips básicos para iniciarte.

  1. Busca una postura cómoda pero con presencia. Los expertos en meditación sugieren que lo mejor es estar sentado, con la espalda recta y los brazos colgando, aunque también puedes empezar estirado. Lo más importante es que tomes plena consciencia de tu eje corporal y de tu postura, que debe ser cómoda erguida.
  1. Aunque no es necesario tener los ojos cerrados, muchos apuntan que empezar haciéndolo así resultará mucho más sencillo para los principiantes, puesto que esto desviará la atención de posibles ‘inputs’ externos.
  2. Asegúrate de terminar con todas las distracciones posibles: busca un lugar silencioso y desconecta el teléfono. Esto te ayudará a centrar tu atención en este ejercicio. En este sentido, muchos aseguran que la primera hora de la mañana, justo cuando nos despertamos, es el mejor momento para practicar la meditación.
  3. La respiración es sin duda la verdadera protagonista, especialmente en los ejercicios para principiantes. Concentra tu atención en escucharla, en sentir cómo recorre tu cuerpo, pero dejándola fluir sin forzarla.

    ¿Quieres apostar por la atención plena? No te pierdas esta guía básica:

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