Por qué TÚ puedes controlar lo que piensas (y no al revés) - Rescue

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  • Por qué TÚ puedes controlar lo que piensas (y no al revés)

16 mayo, 2018 - Psicología

guia para controlar los pensamientos negativos

Empecemos por el principio: eres humano. Y como tal posees una de las herramientas más maravillosas –y a la vez más peligrosas-, la mente.

Seguramente en más de una ocasión has sentido que ciertos pensamientos negativos se hacían recurrentes y que, por mucho que quisieras, no eras capaz de salir de ellos. No estás sol@, y es que dicen los expertos que nuestros cerebros nos juegan, de vez en cuando, alguna que otra mala pasada.

Hoy en el Blog Rescue® te ayudamos a identificar esos pensamientos obsesivos o recurrentes y a aprender a controlarlos. ¡Atent@!

¿Cómo identificar los pensamientos obsesivos o recurrentes?

En primer lugar, una aclaración: lo que piensas no te define o, en otras palabras, tú no eres tus pensamientos. Dicho esto, aprender a discernir entre un pensamiento y un pensamiento obsesivo es más sencillo de lo que parece. Para identificarlos (y por lo tanto prestarles la atención que merecen, la de un pensamiento obsesivo que no te está llevando a ninguna parte), es tan sencillo como responder a las siguientes preguntas:

  1. Se trata de algo que llega a tu cabeza a veces sin motivo aparente.
  1. Cuando aparece, suele quedarse ahí durante minutos e incluso horas.
  2. Estos pensamientos suelen ser del tipo catastrofista (‘tengo esta enfermedad’, ‘mi pareja me va a dejar’, ‘me van a echar del trabajo’.

¿Cómo aprender a controlar los pensamientos obsesivos o recurrentes?

Una vez identificados estos pensamientos como algo obsesivo que no te está dejando avanzar y aceptando que se trata solo de pensamientos (y por lo tanto no de verdades absolutas que existan solo porque se te hayan pasado por la cabeza), existen una serie de trucos para ayudarnos a librarnos de ellos. Atent@:

  1. Repítete a ti mism@ que se trata solo de pensamientos, no de nada más. Y si aún así no eres capaz de discernir entre ellos y la realidad, coge una libreta y anota todo aquello que se te pase por la cabeza con respecto a ese tema. En muchas ocasiones, verbalizarlo y ponerlo sobre papel nos ayuda a darnos cuenta de lo poco infundados que son y lo lejos que se encuentran de la realidad.
  1. Aprende a observarlos pasar. Si no eres capaz de ver que se trata de pensamientos obsesivos y de acabar con ellos, al menos debes intentar ver dejarlos pasar, sin intervenir en ellos. Así, tomando distancia, aprenderemos a no obsesionarnos todavía más con la misma idea.
  2. Realiza algunos cambios físicos: parece mentira, pero recursos como el practicar deporte con regularidad pueden ayudarte a mantener tu atención focalizada en lo positivo y a dejar de lado este tipo de comportamientos. Además, pequeños gestos como el cambio de lenguaje corporal (sonreír más, dejar de fruncir el ceño…) pueden ayudarnos también a dejar fluir los pensamientos positivos y a acabar definitivamente con los negativos.
  3. Habla sobre ello: si algo te preocupa especialmente, no lo guardes para ti. Compártelo con tu pareja, tus amigos o con un profesional, pero no lo dejes enterrado en tu mente sin verbalizarlo con alguien o existirán muchas más posibilidades de que se convierta en algo obsesivo y, a la larga, en un problema en tu vida.
  4. Encuentra recursos que te ayuden a relajarte: en muchas ocasiones la causa detrás de este tipo de pensamientos obsesivos suelen ser problemas como el estrés. Por ello, encontrar actividades o momentos que te relajen será clave para aprender a controlar tus pensamientos y, en definitiva, para estar en paz y vivir más feliz.

¿Lo ponemos en práctica?

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